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Nino Di Matteo se despide de las fiscalías de Caltanissetta y Palermo durante el proceso sobre la negociación entre el Estado italiano y la mafia

por Patricia y Guido Di Gennaro

«Llegamos al final de este alegato de clausura. En lo personal, pero lo mismo vale para el colega Del Bene, nuestra intervención en el proceso cesa con la audiencia de hoy. Para mí, esta es la última audiencia de mi desempeño en dos fiscalías particularmente expuestas, como lo son las de Caltanissetta y Palermo, que duró 25 años. Este proceso, en el que participé desde las investigaciones preliminares junto con el colega Ingroia, ya ha dejado tras de sí, y seguirá dejando, una estela infinita de venenos y polémicas. A medida que procedía, ya en la fase de las investigaciones, me empecé a dar cuenta del costo que habría pagado por este proceso, y creo que no me equivoqué. En varias ocasiones afirmaron, la última vez hace pocos días, que la acción que llevamos a cabo nosotros los fiscales se caracterizó hasta por tener fines subversivos. Nadie reaccionó, nadie nos defendió contra estas acusaciones tan graves. Sin embargo, nosotros ya nos lo habíamos imaginado que esto pudiera suceder, porque así ocurre en aquellos casos, por desgracia cada vez menos frecuentes, en los que la constatación judicial no se limita a la reconstrucción minimalista de los aspectos criminales más comunes, sino que se dirige a la identificación de perfiles más altos y motivos más complejos. Motivos que, como en este proceso, corren paralelos no a un único hecho criminal, sino a una verdadera estrategia. En nuestro caso, se trata de la estrategia desestabilizante con la cual Cosa Nostra chantajeó al Estado, con la complicidad de integrantes del Estado. Nos sentimos realmente honrados por haber tenido la posibilidad de medirnos con la excepcional, serena y profunda autoridad de este Tribunal Penal. Tenemos una sola certeza interior que nos permite vivir con humildad, pero también con un orgullo que nadie nos podrá quitar, un sentimiento, el de haber actuado siempre exclusivamente para buscar la verdad respetando la ley, rehuyendo todo cálculo de conveniencia u oportunidad. Pero en cada momento, incluso en los más difíciles, en los cuales sentimos una sensación de profundo aislamiento, sin miedo, con la serena determinación de quien sabe que al atenerse a los principios de nuestra Constitución, y en primer lugar al de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, está simplemente cumpliendo con su deber de magistrado».

 

¿QUIÉN ES NINO DI MATTEO?

Nacido en 1961, Nino Di Matteo entró en la magistratura en 1991.

Nino Di Matteo con su esposa Anna y el juez Ferdinando Imposimato

Como él mismo recuerda, tuvo el honor de conocer a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, de darles la mano y escuchar sus deseos de ánimos, pero lamentablemente vestirá por primera vez la toga de magistrado precisamente durante el velatorio de Giovanni Falcone.

Y es después de la matanza de la calle D’Amelio en Palermo que toma conciencia de que ya no puede echarse atrás, de que tiene que dar la máxima dedicación. Desde 1992 hasta 1999 trabajó en la Dirección Distrital Antimafia de Caltanissetta. Desde 1993 vive bajo escolta. En 1994 entró a formar parte del grupo encargado de realizar las investigaciones sobre las masacres en que perdieron la vida Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Instruyó el proceso «Borsellino ter» y el «via d’Amelio bis», contra Salvatore Riina y otros acusados. En 1996, con sus investigaciones, consiguió hacer reabrir la investigación sobre el asesinato de Rocco Chinnici.

En 1999 fue nombrado Ministerio Público de la Fiscalía de Palermo. Con esa función, se ocupó, entre otras cosas, del asesinato del joven colaborador del Sisde (servicio secreto civil italiano) Emanuele Piazza, del asesinato de Pio La Torre y del procedimiento contra el general Mori y el coronel Obinu por no haber capturado a Bernardo Provenzano, que terminó con la absolución de los dos acusados. Investigó sobre el asesinato del juez Antonino Saetta, y obtuvo la primera condena a cadena perpetua del jefe de los jefes de Cosa Nostra, Salvatore Riina. Empezó a ocuparse también de muchos casos que tenían que ver con las relaciones entre la mafia, la política y las instituciones.

Desde hace más de veinte años trabaja en las investigaciones sobre la negociación entre el Estado italiano y la mafia y sobre las relaciones entre las instituciones y la delincuencia organizada, continuando la obra ya iniciada por los jueces Falcone y Borsellino.

En 2013 Salvatore Riina lo amenazó de muerte desde la cárcel, mientras que más recientemente, el mafioso arrepentido Vito Galatolo solicitó poder hablar con Di Matteo para comunicarle que ya había llegado a Palermo una gran cantidad de explosivo para llevar a cabo el proyecto de asesinarlo, según la orden dada por el prófugo mafioso Matteo Messina Denaro. Porque, como afirma Galatolo, Di Matteo con sus investigaciones «se pasó de la raya».

En el mes de abril de 2015 publicó su libro «Collusi» (Colusores), escrito con el periodista Salvo Palazzolo, en que declara: «Para derrotar a la mafia que quiere seguir desempeñando un papel dentro de las instituciones, dentro del poder, el Estado debe tener la fuerza de mirar realmente dentro de sí».

Otras escuchas hechas durante el año 2016 provocaron, otra vez, un estado máximo de alerta en la ciudad de Palermo. Tanto fue así, que el fiscal jefe de Palermo, Francisco Lo Voi, ordenó el traslado de documentos judiciales a la Fiscalía de Caltanissetta, que estaba investigando precisamente sobre el proyecto de atentado, y también escribió una comunicación al Consejo Superior de la Magistratura (CSM), para explicarle las novedades surgidas en la investigación.

Después de esta nueva alarma, el CSM convocó a Di Matteo con urgencia para averiguar, sin intermediarios, cuál era la situación. Durante la audiencia, los consejeros le anunciaron que ahora estaban dispuestos a autorizar su traslado fuera de Palermo, muy rápidamente, por razones de seguridad. Una clara indicación del hecho de que los nuevos elementos que habían surgido no se podían tomar a la ligera.

Con una «decisión muy meditada y dolorosa», el magistrado rechazó la propuesta de traslado: «Aceptar un traslado con procedimiento extraordinario solo por motivos de seguridad constituiría, según mi punto de vista, solo una señal de capitulación personal e institucional que no tengo intención de dar».

En 2017 decidió volver a presentarse al concurso para fiscal de la llamada «Superfiscalía antimafia», la Dirección Nacional Antimafia (DNA). El mismo concurso en el que ya había participado, sin éxito, dos años antes. Esta vez, el CSM en la asamblea plenaria del 15 de marzo de 2017 decretó por unanimidad su nombramiento como fiscal de la Superfiscalía antimafia dirigida por Franco Roberti. Los candidatos eran 56 en total y entre ellos había magistrados famosos por sus investigaciones. Los consejeros le atribuyeron el puntaje máximo por sus «excelentes cualidades profesionales» y el «sólido y amplio bagaje de experiencia» acumulado en las investigaciones sobre la delincuencia organizada y en la gestión de los «colaboradores con la justicia» (p. ej., Giovanni Brusca y Salvatore Cancemi). Un juicio basado también en las opiniones dadas por sus superiores, que atestiguan además de las «capacidades de coordinación y el impulso investigador», «la incomparable tenacidad» y «el inigualable espíritu de sacrificio».

Exactamente tres meses más tarde, el 15 de junio de 2017, Di Matteo asumió su nueva función en Roma. Sin embargo, obtuvo una autorización especial para poder seguir interviniendo en el proceso sobre la negociación entre el Estado italiano y la mafia que se estaba celebrando en Palermo. El breve discurso transcrito al principio de este artículo fue su despedida a las fiscalías de Caltanissetta y Palermo, tras su último alegato de clausura durante dicho proceso, pronunciado el 27 de enero de 2018.

Enlace al artículo en italiano.

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